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© Los Linderos del Fuego

Manual Para Un Brazo Flotante

Manual Para Un Brazo Flotante

Fijad la vista en una cama matrimonial, cualquiera sea su forma y ubicación. Ahora imaginaos a dos personas, independientemente de la afinidad que estas pudieran tener, tumbadas sobre el catre. Sea la colcha un fino trabajo de bordado o un vulgar edredón policromo, analizad lo que abajo, tras las sábanas, pueda surgir, saltar, mover o sucumbir. No es el amor lo tratado en este texto ni las desavenencias post-coitales lo que ocupa estas breves líneas. Tampoco un canto amatorio ni inútiles planteamientos para menguar la rutina de las parejas (de eso se encarga el azar y la buena predisposición). Heme aquí, señores fabricantes de colchones, agarrotado por el perverso diseño que las camas independientes mantienen aún hoy. Injusto es, a todas luces, el individualismo a que estamos siendo condenados, ¿o es una estratagema vuestra para aumentar la natalidad sobre amplios lechos conyugales? Los que dormimos en camastros individuales también tenemos derecho a ir de cacería. ¿Por qué nos negáis entonces la comodidad? Tenga la extremidad que se tenga, cualquiera sea la mujer a nuestro lado, siempre acabaremos con un maldito brazo paralizado. Lo he probado de todas las maneras posibles. Mirando hacia Chechenia, con las manos sobre el pecho o con un brazo tirado hacia atrás en la típica pose del guerrero tumbado: la extremidad siempre se dormirá. ¿Hay algo más angustioso que despertarnos a medianoche por un brazo tan ajeno como nuestro? ¿Hay algo más indoloro que un brazo pellizcado por nosotros mismos? Es como si despertásemos al muerto que llevamos dentro. Cargadlo, señores fabricantes de colchones. Haced la prueba. Levantad el brazo fallecido. Dormid en cama de una sola plaza. Intentad dormir en un catre de noventa centímetros con otra persona. Cuando despertéis aterrados a medianoche y se encuentren en medio de la más completa oscuridad con algo que no les pertenece, pero que está ahí, frío e inerte, sin funcionalidad ni carácter, comprenderéis el motivo de mi enojo. Dentro de todo, soy un tipo delgado, y ni aún así yo puedo evitarlo, pero, ¿y qué pasa con los rollizos y con los de articulaciones exageradas? ¿Tendremos que enviarlos siempre a enormes camas? ¿O será mejor conminar a todos los gordos y contrahechos a la eterna soledad? No seáis tan inhumanos. Alguna forma debe haber, alguna manera de parar la incapacidad temporal de aquellos, los miembros colgantes. Si tan sólo incluyerais un manual para brazos flotantes, otro sería el latir. Irrigación se llama, señores fabricantes de colchones, irrigación de arterias, de venas actuando para lo que han sido creadas. Fomentad el coito si queréis, pero por favor, incluid un manual para un brazo flotante.

© 2007 Santiago Antúnez de Mayolo

(Pintura de Rembrandt Harmenszoon van Rijn, "Síndico de los Pañeros", 1663)

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2 comentarios

Jordan Spizikes -

The answer is extremely straightforward. It is allin how they understand their troubles. Yes, each and every dwelling person has problems. A problem-free existence is an illusion-a mirage inside the desert. Accept that fact.

Psyche -

Me has arrancado sonaras risas. Completamente justificable y necesario el pedido de un manual para brazos flotantes! Adoro tu particularísimo sentido del humor. Humor inteligente. Humor absurdo. Humor que surge del resbalón de la razón. Me encanta!
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